miércoles, 19 de agosto de 2015

Lo que pasa en el cielo, según Rita González Hesaynes

Lo que pasa en el cielo 

Vuela el pájaro y trae la muerte que viene del cielo.
aterriza el meteoro y trae la muerte que viene del cielo.
Nunca ha existido salvación,
comprendieron quizás los dinosaurios antes de extinguirse.
Miles de kilotones y milenios más tarde,
Sophie levantaba los brazos hacia el blitz en Whitechapel
como rezando entre luces navideñas,
entre petardos cada vez más feroces:
al amanecer todo el barrio un pesebre
donde la niña destrucción se presentaba al mundo. 
Alguna vez el Sol va a tragarse la Tierra,
nada más natural hay en el cosmos.Si hay salvación
es la del cedro que reconoce sus vetas en la viga. 
Lleno de sangre está el pájaro radiante
que sobrevuela para siempre Hiroshima,
lleno de posibilidades su graznido,
su mierda fungiforme, su prole de leucemia.
Prolifera en secreto el ave roc,
en Pakistán sus ojos, sus ojivas en India,
o el pájaro trueno de New Mexico
que ruge su atómica amenaza
en las profundidades del desierto
hacia todos los frentes extranjeros. 
Vuela el dragón y trae la muerte
en canasta de llamas;
era sabiduría popular en tiempos
de la espada y de la hoguera.
Como brotes de magia acaecían las piedras,
las antorchas, las flechas encendidas
sobre las murallas, la maldición mecánica
de las catapultas y no llovía más que angustia
en los graneros. Tan hermosa, tan cruel es la llovizna.
Tantas balas llovieron sobre Bélgica
tanto napalm sobre los vietnamitas
tanto pesticida en el cereal pampeano
tantos cañonazos sobre la Costa de Oro
tantas manos tiznadas de esperanza
elevamos frenéticos cuando el peligro acucia.
Dicen los textos considerados santos
que cayó azufre ardiente en Sodoma y Gomorra
y el Diluvio aniquiló a las criaturas hijas del amor
y del instinto. Será que nunca ha existido salvación.
El dromon bizantino condenaba al infiel
en un incendio químico y aún hoy
los mesiánicos drones liberan sus Hellfires
sobre la piel del Islam
Vendrán desde la altura las langostas, los enjambres robóticos,
la inmigración marciana, los dioses ancestrales cefalópodos aliados en su hambre de un trozo de planeta,
sin contar el granizo, el huracán,
las tormentas eléctricas sobre las torres telefónicas
los vuelos kamikazes sobre las torres corporativas
Todo lo acontece sobre la bestia humana
la que dá a luz y ríe y pela una naranja
la que contempla aterrada su destino
y alza la vista hacia la divinidad incomprensible
de la muerte.
Vendrán luego los cuervos y microbios
a actualizar la biósfera transformando felices
nuestra carne en arbustos de frutos amigables,
en el nogal que extiende, como Sophie, sus brazos hacia el cielo,
en sus nueces y en la ardilla mutante que devora las nueces,
en cada camada mejor que la anterior,
mas precisa, más hermosa de la hermosura verdadera. 
Rita Gonzalez Hesaynes

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