

ARRIBA: foto de www.nomasculoblanco.com, sitio de la campaña publicitaria para el mercado hispanoparlante de Transol, una línea de trajes de baño de la marca británica Kiniki.
CENTRO: la entrañable "cola blanca", gracias a la cual los diarios cortan y pegan "noticias" que son refritos de otras publicaciones o, simplemente, campañas de marketing.
ABAJO: la foto de arriba editada por La Gaceta, ya sin los textos publicitarios. Pero el problema aquí no era ése, como se ve en la nota siguiente, escrita para el traste.
¿Fruncidos o co-rectos?La Gaceta cerró el culo"Cielito cielo que sí,
cielito del disimulo,
de balde tiran la taba
porque siempre han de echar culo"
(Bartolomé Hidalgo / Daniel Viglietti, Cielito de tres por ocho)
A veces la aplaudo. Como cuando hace poco, con buen olfato y criterio periodístico subió
el video que muestra
la culpabilidad de los terratenientes y sus sicarios en el crimen del cacique
Chocobar. El estremecedor documento se había filtrado a través de la blogosfera "nacional y popular", como se llaman los cibermilitantes K. ¿Cómo no aplaudir entonces a
La Gaceta si al poner ese video en su propio sitio web permitió que miles de personas en todo el mundo pudieran conocer y valorar lo sucedido el último (y trágico) 12 de octubre?
A veces la aplaudo, como cuando, entre tanta prosa adocenada remonta vuelo algún artículo bien escrito, algo así como una mosca blanca en una redacción que, en general, ha olvidado las lecciones de
Tomás Eloy Martínez sobre
los cruces de periodismo y literatura.
A veces la aplaudo, como cuando domingo tras domingo vuelvo a encontrar esa zona liberada (más en calidad que en ideología, desde luego) que es La Gaceta Literaria, decididamente uno de los mejores "suplementos" del país en su tipo, mérito fundamental del recientemente fallecido
Daniel Alberto Dessein. En esas páginas aprendí cosas que siempre agradeceré.
Pero hoy, hace apenas minutos (¿qué son un par de horas?), me quedé con las manos vacías de aplausos. Mientras iba saltando entre mensajes y mails, como quien pone en orden la buhardilla virtual, sonreí con sorpresa -casi con ternura- viendo el título on line, en la portada misma del sitio del diario:
La Gaceta Tucumán - hace 3 horas
Junto al bronceado total, el revolucionario tejido aporta otras ventajas, como el secado rápido de la tela y de la transpiración de la piel.
Eso que leyeron, aclaro, ahora sólo podrán encontrarlo rastreando ciertas huellas que no pueden ser borradas en google, por ejemplo si entran en el twitter del diario:
http://twitter.com/lagacetatucumanAllí podrán descubrir que, como por arte de alquimia cibernética, el título
twitteado alrededor de las 2 de la tarde como:
Adiós al culo blanco hace cerca de 3 horas via dlvr.it ... se ha convertido apenas una hora después en:
Adiós a la cola blanca hace cerca de 2 horas via dlvr.it Yo había estado a punto de aplaudir a La Gaceta por superar los prejuicios estúpidos, los remilgos de antaño con que todos crecimos: ésos que prohiben llamar culo al "trasero" (ésta sí me parece una palabra "mala" o, más que mala, malsonante y sin gracia), aun cuando
culo detenta la más conspicua prosapia castellana. Pero bastaron tres (digo bien, tres) comentarios de lectores -y un probable "tirón de orejas" o, ya que estamos,
chirlito en el culo de algún superior- para que el mágico, inverosímil título desapareciera de la web.
Vale aclarar, nobleza obliga, que el título transgresor no era precisamente copyright de La Gaceta, sino que pertenecía a una serie de artículos cortados y pegados sin más industria por la redacción online del
fruncido diario tucumano. El gran mérito, ya que no en la originalidad, residía en este caso en hacerse eco, con desprejuiciada intertextualidad, de una "información", más bien una marketinera
operación de prensa de la
marca británica que acaba de lanzar al mercado español los novedosos taparrabos, con un título replicado en numerosos medios de habla hispana (insisto, es casi una operación de prensa o digamos mejor, de
marketing). Una mirada
a vuelo de google permite encontrar numerosos resultados para "adiós al culo blanco", incluyendo el propio
artículo gacetero que, eso sí, cuando hacés click, se te abre con el ya maquillado, casi
sonrojado:
Sábado 5 de Junio de 2010 12:57 | Una empresa vende las primeras bikinis que dejan pasar el sol.
Esta vez La Gaceta no me dio tiempo para el aplauso: cuando terminé mi recorrida por las noticias del día - entre la
barbarie encarnada en el ejército israelí y la
alegría personificada en la fiesta de la plaza Independencia por el matrimonio gay- la palabra culo se había evaporado. Y la cola, como sabemos, no es lo mismo. Y menos "la cola blanca", que me sabe a
plasticola. De nada han servido las
aplaudidas reflexiones del
Negro Fontanarrosa, que se preguntaba si las "malas palabras" son tales porque acaso "les pegan a las otras". Y entonces sentí, una vez más, que La Gaceta no aprende. Que ni Tomás Eloy, ni el Negro, ni
Barcia, ni el mismísimo
Cervantes pueden contra la mojigatería de La Vieja Dama Indigna del periodismo tucumano. Ojalá, hace varios años, cuando las fuerzas morales de la patria (Morales Solá, digamos) hacían de las suyas, algunos periodistas hubieran cambiado a tiempo la palabra "enfrentamiento" por "ejecución". Pero eso, tal vez, hubiera sido no saber cuidarse el culo.
Daniel Aráoz Tapia
Nota del autor: Es posible que en cuestión de horas o días desista de todo o parte de lo que aquí sostengo, en tal caso espero sepan comprender y disculpar mi cola de paja. Mientras ello no ocurra, acepto críticas y caricias, unas y otras dirigidas a mis asentaderas (¡uy, qué palabra fea!). Después de todo, es la obligación de todo analista, incluido el analista político.