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martes, 22 de junio de 2021

Papá cumple 100 años


Alfredo me traspasó su nombre, que va encaramado en el DNI detrás del Daniel con que se me conoce. Alfredo no se contentó con bautizar con este nombre a su primer hijo varón, de un matrimonio juvenil que terminó en derrumbe y huida (de Alfredo): también logró inscribirlo como segundo nombre de su último hijo, el que nació mucho después en otra familia que Alfredo formó, y que sin saber de sus hermanxs mayores creció como hijo único, y que vengo a ser yo. 

Alfredo fue varias cosas, en cuanto a su ficha de empleo: administrativo de un ingenio, de una compañía de seguros, de un estudio contable, de una zapatería y finalmente, durante años, del Casino de Tucumán, donde se consolidó, progresó y se jubiló. Pero Alfredo fue muchas cosas más en cuanto a otras fichas muy personales: hijo culposo de madre soltera que no pudo o no quiso criarlo y que lo dejó al cuidado de algún tío; padre abandónico de su hija y su hijo del primer matrimonio; inquilino consuetudinario a partir de su separación; socio activo del Club Atlético Tucumán y partícipe entusiasta de la Liga Tucumana de Fútbol; tanguero apasionado con berretín de bailarín; coleccionista de libros que compraba más de lo que leía; incansable espectador de cine; "fana" -como se decía entonces- de Gene Kelly y Fred Astaire-; fumador empedernido de cigarrillos rubios; "picaflor" consentido y celebrado por mandato de época; admirador de José Ingenieros, de Héctor Mauré y de Atahualpa Yupanqui; enamorado a los cuarentaytantos de su también cuarentona novia, devenida esposa con papeleta de Uruguay y, al fin, padre amoroso aunque parco de su vástago de la madurez, que vengo a ser yo. 

Alfredo nació hace exactamente un siglo, el 22 de junio de 1921 en Tucumán, donde vivió más de 81 años hasta enero de 2003, cuando se apagó en un hospital público con el cerebro tomado por un ACV. Alfredo me legó algunas obsesiones, algunas ansiedades y algún conservadurismo; también la piel blanca, el cabello enrulado, la calvicie temprana y la barba áspera. La herencia sin testamento incluyó además sus añejos libros*, una fascinación por el pensamiento filosófico, el gusto por ver fútbol bien jugado; la pasión visceral por el repertorio tanguero; un bombito legüero que me regaló de niño y me duró hasta casi los 30 años y una insobornable delgadez que me acompaña hasta hoy. Y unos pocos pesos que, sin embargo, fueron decisivos para comprar el departamento propio de su hijo menor (ya no único), nacido inquilino, y que vengo a ser yo. 

Alfredo iba a ser nombre y asunto de una obra de teatro donde yo asumía el rol de mi padre, un proyecto que empecé a pergeñar hace unos años y que finalmente no se concretó. Hoy, que sería su cumple centenario, escribo estos apuntes biográficos no tanto como quien salda deudas (faltaría más, literalmente hablando) sino como un modo de seguir jugando a hacer arte en su nombre, con su nombre. Hablando de literalidad, la tentación de un titulo de Saura es tan fuerte como fuera de contexto, pero tiene para mí la sempiterna fascinación de la intertextualidad (de paso, tal vez, me asegura la atención de lectores del palo cinéfilo y de otros literópatas). Lo cierto es que un tal Alfredo José Aráoz, a quien muy pocos recordamos, hizo por estos lados cosas terribles y cosas maravillosas, entre otras muchas que desconozco por completo, a partir del 22 de junio de 1921. Y hoy, exactamente hoy, sigue haciendo cosas en mí, que ya puedo decir que soy el hijo de un siglo. ¡A nuestra salud, viejo!

Daniel Alfredo Aráoz Tapia, 22/06/2021 


* Ver en este blog la entrada: Autobiograffiti, con el soneto homónimo.

Fotografía: Mar del Plata, circa 1990

domingo, 13 de junio de 2021

Escribir


  La mañana es muy ligera: 

un río claro y azul 

surcado de blancas velas. 


  Para escribir, ¡ay! la tarde: 

tan sosegada, tan ancha 

como un regazo de madre. 

ESCRIBIR, Baldomero Fernández Moreno

domingo, 16 de agosto de 2020

Facundo Astudillo Castro, hijo y nieto y compañero


Facundo Astudillo Castro, 

hijo y nieto y familiero, 

con una ilusión sandía 

va a Bahía Blanca, resuelto. 

Morocho de murga y bacha, 

va enamorado y a dedo. 

Su sonrisa se agiganta 

sobre su cuerpo pequeño. 

A la mitad del camino, 

llamó a mamá por teléfono. 

Dijo "no te imaginás 

dónde estoy", y ella fue un trueno. 

Y a la mitad del camino, 

de pie junto a un patrullero, 

Policía Bonaerense 

desapareció sus sueños. 


El año se va despacio, 

cuarentena y atropello, 

dejando una larga lista 

de torturados y muertos. 

En Pedro Luro lo aguardan 

vecinos y compañeros. 

Y una madre que repite 

que tendrán que devolvérselo. 

Facundo Astudillo Castro, 

hijo y nieto y compañero 

viaja ya sin su sandía 

por un país de silencio. 


Insurgencia, ¿estás ahí? 

Si te subleva el silencio, 

preguntales por  mi nombre 

a fiscales y gobiernos. 

Ni es insurgencia olvidar, 

ni callar es de insurrectos. 

Se acabaron las excusas 

para mirarse al espejo. 

Si hablamos en buen romance: 

no me entierres bajo tu ego,. 


A los ciento y tantos días, 

en Luciano Arruga pienso, 

mientras que la Bonaerense 

 al Cufa no lo ha devuelto. 

Y a los ciento y tantos días, 

también en Santiago pienso: 

¡Desaparición forzada! 

¡Éste es mi grito insurrecto! 


¿Dónde está Facundo Castro? 

Que me responda el gobierno. 


Daniel Aráoz Tapia, agosto 2020, Argentina, Estado policial


Ésta es una versión muy libre de un romance de Federico García Lorca y es mi aporte al encuentro artístico de "Insurgencia Cultural 2020" que homenajea a Federico en el aniversario de su asesinato. 

#FacundoAstudilloCastro  #DesapariciónForzada   

miércoles, 18 de abril de 2012

El amor a través de los amores (más Denevi)


Dido y Eneas
Ana: - ¿No deseabas que Eneas se fuese? Y ahora que él te lo propone le haces toda una escena.
Dido: - Que se vaya, pero no sin remordimientos.

Eneas y Dido
Eneas estaba dispuesto hasta a casarse con Dido. Pero tuvo que abandonarla porque ella le exigía lo único que ningún hombre, aunque sea un héroe, es capaz de hacer: volver a amar a la mujer a la que ha dejado de amar.

Pobre Amalia y Eduardo
En otras circunstancias, Amalia no habría amado a Eduardo. Pero entendió que amarlo era una manera, la única a su alcance, de contribuir al derrocamiento de don Juan Manuel de Rosas.

Parsifal y Kundry
Lo inaguantable de Parsifal, para Kundry, es que no satisfecho con amarla pretenda, además, redimirla.

Peleas y Melisenda
Aun sabiendo que sufrirán, aun adivinando que se destruirán y morirán, se buscan porque se necesitan. Me pregunto si también se aman.

El Cid y Jimena
Se amaron después de tantas dificultades que en el lecho nupcial les pareció que amarse no valía gran cosa.

Fausto y Margarita
Mefistófeles enseguida se dio cuenta de que Fausto era un pobre diablo porque la experiencia no le servía ni siquiera para poder pasarse sin Margarita.

Hamlet y Ofelia
Cuando descubrió que también ella lo amaba, la despreció: necesidad, para Hamlet, de un amor que no se rebaje a la reciprocidad.

Alejandro Magno y Rojana, o el matrimonio ideal
Él le hizo creer que había conquistado Persia sólo para conquistarla a ella, y ella le hizo creer que lo creía.

Ulises y Penélope
Toda la Odisea, con sus viajes, sus naufragios, sus Sirenas, sus hierbas mágicas, sus animales salvajes, sus palacios misteriosos, sus aventuras y desastres es, para Penélope, una inútil y tediosa demora en sus amores en sus amores con Ulises.

Abelardo y Eloísa, o los amores espirituales
Abelardo estaba convencido de que su amor por Eloísa era antes que nada espiritual. Pero después que lo mutilaron ya no la amó de ninguna forma.

No hay piedad para el Jorobado de Nuestra Señora de Paris
Por duro que sea, Quasimodo debe comprender que su casto amor, a los ojos de Esmeralda, cobra la horrible apariencia de la lujuria.

(Extraído de El amor a través de los amores, en Parque de diversiones, Marco Denevi, 1970, Emecé Editores)

jueves, 12 de abril de 2012

Parque de diversiones (Marco Denevi, 1970)

Foto: Marco Denevi en la portada de la revista Pájaro de Fuego, setiembre de 1980

La Madre Celestina y el Viejo
El Viejo: - Señora, que a mi edad soy incapaz.
Celestina: - Dígame que es impotente. Porque capaces, todos los hombres lo son.

Teseo y Ariadna
Teseo la dejó plantada porque Ariadna le exigía nuevos Minotauros.

Paris y Helena
Lo que vuelve ligeramente sospechoso a Paris es que, para poder amar, haya necesitado a la más hermosa de las mujeres.

Helena y Paris
Cuando Helena se enteró de que su rapto a manos de Paris había desatado la guerra de Troya empezó a amar a Paris.

Dante y Beatriz
Lo que Beatriz jamás le perdonará a Dante es que a ella la confine en el Paraíso mientras él se pasea por el Infierno.

Héctor y Andrómaca
A pesar de estar casados se amaron apasionadamente gracias a la guerra de Troya: se veían en fugaces momentos preparados por el deseo, decorados por la inminencia de la separación y la amenaza de la muerte, y embellecidos más tarde por la mitómana nostalgia.

Sansón y Dalila
No nos engañemos. Dalila, aunque no fuese un instrumento de los filisteos, aunque amase a Sansón, igual le cortaría los cabellos.

Romeo y Julieta
Gozan de la simpatía de las mujeres porque antes de consumar sus amores se casaron, y de la de los hombres porque después que se casaron ella vivió en Verona y él en Mantua.

Tristán e Isolda
Brujerías, adulterios, muertes: afrodisíacos germánicos.

Pigmalión y Galatea
El día en que se enteró de que él la amaba sólo porque ella era su obra, Galatea le quiso demostrar que era capaz de iniciativas propias y le clavó un cuchillo en el pecho.

La Bella Durmiente del Bosque y el Príncipe
La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al Príncipe. Y cuando lo oye acercarse simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Dulcinea existe
La pretendida irrealidad de Dulcinea es un ardid de Don Quijote: lo que ocurrre es que él se siente incapaz de amar a una mujer de carne y hueso.

Dulcinea no existe
Sancho repitió, palabra por palabra, la descripción que Don Quijote le había hecho de Dulcinea.
Entonces Dulcinea, curvando los labios con envidia y desdén, masculló:
-Yo conozco a todas las mujeres del Toboso. Y le puedo asegurar que no hay ninguna que se parezca a ésa que usted dice.

(Extraído de El amor a través de los amores, en Parque de diversiones, Marco Denevi, 1970, Emecé Editores)Enlace

viernes, 25 de noviembre de 2011

A las 7 en el Café, o VOLVER A VIRLA

EnlaceEste sábado cerramos otro año del Café Literario coordinado por Julio Carabelli y Myriam Leal en el Virla, con amigos y amigas de las letras. Myriam (en la foto, sentada futboleramente) me hará un minirreportaje entre lectura y lectura.
Aquí va el aviso-recordatorio en el diario de hoy:
CENTRO CULTURAL VIRLA
25 de Mayo 265
VII Edición del Ciclo Café Literario. A las 19 Beby Araujo Ferro presenta su libro "Según pasan los años". Presentador: Carlos Civili. Leen: Víctor Hugo Fantacone y Ramiro Frías. Reportaje: Myriam Leal a Daniel Aráoz Tapia. Julio Carabelli: "El poema no debe ser..." Leen: Emilia Carmona y Jorge Farall. Entrada libre y gratuita. Se ruega puntualidad.

Para quien se haya quedado pensando en el título de este post, como yo, va este tangazo por Miguel Caló con Jorge Ortiz, bailado en el barrio norte de nuestro mundo:


martes, 25 de octubre de 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

Feria de la Literatura Tucumana (2º Octubre Literario y Cultural)

ÚLTIMO MOMENTO: REPROGRAMACIÓN

Estimados colegas: la feria de la literatura tucumana organizada por la Facultad de Filosofía y Letras fue reprogramada para el 11 de noviembre. Las razones las explico en el blog del encuentro
www.octubreliterario.blogspot.com
Esperando sepan entender los motivos de la reprogramación e invitándolos una vez más a participar,los saludo afectuosamente.
Prof. Oscar Barrionuevo

Como hace casi un año, vuelve a la plaza San Martín el encuentro de libros y revistas a cielo abierto: este sábado 15 se realizará la segunda Feria de la Literatura Tucumana, en el marco del 2º Octubre Literario y Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Una excelente iniciativa que el año pasado marcó un notable precedente en la agenda primaveraniega de la cultura local. ¡Vamos que venimos!

EnlaceAunque la fecha de la foto diga otra cosa, la primera Feria tuvo lugar en plaza San Martín en noviembre de 2010, como cierre del Octubre Literario inaugural. ¡Aplausos para los organizadores!

martes, 11 de octubre de 2011

El proyecto Rosenzvaig: un paradigma (Alejandro Carrizo, desde Jujuy)


El proyecto Rosenzvaig: un paradigma

Casi todo se lo debo. Nos iniciamos juntos, en muchos aspectos: cuando recién empezábamos a garabatear papeles con intención de ser escritores. Él con sus notas periodísticas para “Aquí y Ahora” (tan singulares, por cierto) y yo con mis poemas. Por supuesto firmábamos con seudónimo –él se llamaba Eduardo Ron–; era la época de la clandestinidad. Nuestros hijos Gonzalo y Pablo nacieron el mismo año, y compartimos el entusiasmo de la canción de Viglietti: “Gurisito mío”. Por supuesto, juntos militamos en el área cultura de la Federación Juvenil Comunista (la Fede). Después vinieron las brigadas de café a Nicaragua; él fue, yo no, yo ya estaba enojado, me estaba yendo del partido. Él siguió, pero antes que el partido estaba su ética personal, y eso hizo que nunca nos separáramos. Y el arte, por supuesto, el arte como militancia. Creo que él confiaba más en mí que yo mismo. Me incitaba, me buscaba. Eduardo presentó todos mis libros (9 hasta ahora), pero nunca voy a olvidarme del primero, que no era un libro, era una cartilla fotocopiada. “Un poeta ha nacido en el norte…” dijo (aún sigo pensando que exageraba). Estaba más entusiasmado que yo, quizá porque él todavía no había publicado. Pero pronto llegó su turno. Me convocó, ya no a tomar un café (o mejor un té, como a él le gustaba), sino a una conversación de trabajo en el altillo de su casa, en su bohardilla. El asunto parecía serio. Y lo fue. Había que corregir y publicar “Historia social de Tucumán y del azúcar”.

Ahí conocí a “la máquina rosenzvaig”. Estuvimos más de un año juntos, casi 18 horas diarias, a veces incluidos los domingos. Yo no salía de la bohardilla corrigiendo el mamotreto (escribía igual que Marx, con un gran margen blanco a la izquierda para las anotaciones); él hacía varias cosas: un rato escribía, un rato leía, estudiaba, o preparaba las clases, y otro rato atendía la bicicletería (¡sí, vendía “tripillas”, cadenas, cuadros, rayos y hasta parchaba a veces!), pero debajo del mostrador de atención al público tenía un cuaderno, una lapicera, un libro de Foucault y el mate, por supuesto. Todo quedaba con los bordes engrasados, sobre todo porque no veía un carajo, tenía un problema en la córnea. De ahí en más la topadora rosenzvaig no paró más (¡publicó 40 libros!). Yo estaba alucinado porque nunca había conocido a alguien tan consecuente, tan noble, tan obsesivamente productivo, pero sobre todo tan simple, tan niño. Y, quizá lo más importante, tan desprendido, tan solidario. Yo no se lo podía decir, pero me preguntaba “¿cómo se hace para ser tan buena gente?, ¿cómo se hace para no tener malos pensamientos, para ver siempre el vaso medio lleno?, ¿cómo se hace para no cagarse de odio y no putear en Tucumán?”. Sí, lo tengo que decir, Eduardo era un “puro”, un “mahatma” (sí, no hagan esas caras, no hay otra forma de decirlo). No era ingenuo, ¡por favor!, era consecuente. Y contundente en la lucha sin denuedo contra el fascismo, con una de las mejores armas: la producción intelectual. Por ahí hay compañeros que dicen “era comunista”; perdón, con todo respeto, decir sólo eso es, al menos, un reduccionismo. Era un hombre de una ética impecable, ni bueno ni malo, justo. El “proyecto rosenzvaig” es un paradigma, sí. Y tenía, por supuesto, muchísimos admiradores (sus amigos, sus lectores, pero sobre todo los alumnos que llenaban el aula de su cátedra optativa de Historia del Arte) y también –como corresponde– algunos detractores, sobre todo por reflejo de clara impotencia.

Una sola vez me mintió, y mal. Yo había estado trabajando en el diario “La Gaceta”, con un sueldo más que interesante, por supuesto, ya hacía más de un año. Esa tarde yo caminaba por la calle Buenos Aires, destruido, hacia su casa. Me habían echado del diario (tuve la insolencia de participar en el sindicato) y encima me habían asaltado en mi casa, me habían robado hasta los calzoncillos. Eduardo me esperaba en la puerta de la bicicletería. Me dio un fuerte abrazo y me dijo: “Vení, tengo ahí una ropa que ya no uso… ¡Qué va a hacer!... Por lo del diario –me dio otro abrazo–, te felicito, es lo mejor que te pudo haber pasado…”. A los cinco días me llamó por teléfono:

–Necesito un favor tuyo urgente. No me podés decir que no.

–Sí, hermano, lo que quieras –le dije.

–Gané una beca, tengo que hacer un trabajo de investigación en el Archivo Histórico, pero no me dan los tiempos, si no me ayudás me van a joder…

–Contá conmigo, por supuesto –le dije.

–Pero vas a cobrar, mirá que es buena plata…

–Perfecto –le dije–, si no, no importa…

–¡No, tenés que cobrar, hacerme factura y un informe, si no, no me bajan la plata!…


Estuve trabajando casi un año en el Archivo, cumpliendo horario y haciéndole los informes, como a él le gustaba. El trabajo estaba bueno, pero yo decidí irme a vivir a Buenos Aires. Me dijo que no había problemas, que él lo terminaría porque ya estaba mejor con los tiempos, que me agradecía mucho y que nunca olvidaría el favor que le había hecho. Por supuesto, siempre volví a Tucumán, desde Buenos Aires o desde Jujuy, y siempre volvimos a encontrarnos, siempre estuvimos armando proyectos: de charlas, de presentaciones, de artículos, con la revista “El Duende”, con Apyme, con el Plan de Lectura, y últimamente con la gran ayuda que me dio para que la madre de mi hijo recuperase el trabajo que había perdido cuando la secuestraron en los ´70. Bueno, después de muchos años me enteré de que nunca había existido tal beca, ni que nadie había bajado fondos. Él me había estado pagando de su bolsillo, mintiéndome, y nunca me dijo nada. Ése era Eduardo.


Este año, la última vez que estuvimos juntos fue hace unos meses, en su bohardilla (¡con más de 15.000 libros!); me mostró la cicatriz de la operación y me contó todo rápidamente, para pasar a lo que realmente nos importaba: los proyectos. Justamente “Proyecto Minka” se llamará la revista (que aún no salió), y el Partido Solidario: “Dale –me dijo–, vos en Jujuy, yo en Tucumán; hay que hacerlo…”.


Puedo decir, sin temor a excesos, que Eduardo Rosenzvaig fue un medio, un significante protagónico en la lucha por la transformación de una sociedad, la tucumana, una especie de sobrehueso simbólico (con el prisma del arte en la mano, con la belleza) obturador de ese cuerpo social tan abstruso como fatuo. Imposible, ahora, ingresar en el conocimiento del fenómeno tucumano sin pasar por el filtro Rosenzvaig, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


Por mi parte, cuando mis hijos y mis nietos me pregunten por qué me falta un brazo, podré decirle que ese fue el precio de haber conocido a un hombre con mayúsculas, a un “gran-alma” llamado Eduardo Rosenzvaig. Si me pidiesen que lo pinte, haría una rayita simple, una sonrisa.


Alejandro Carrizo

Jujuy, octubre de 2011

Enlace

domingo, 9 de octubre de 2011

Un jardinero de la memoria

Hasta siempre Eduardo Rosenzvaig

El Consejo Editorial de la Revista Herramienta despide al querido Eduardo, amigo y colaborador de muchos años. Saludamos en su memoria al compañero que supo poner rigor y buen humor en el estudio y desentrañamiento del pasado. Como un jardinero de la memoria colectiva, cuidó cada brote, cada gajo y cada rama de nuestra historia en la que se detuvo a mirar y reflexionar. Nos invitaba siempre a la reflexión crítica, a la esperanza y a la buena prosa. En sus clases, en sus libros y en sus artículos, Eduardo vive. Y en todos y todas quienes disfrutamos de su humanidad y de sus aportes.

sábado, 8 de octubre de 2011

Eduardo Rosenzvaig, in memoriam



Un tipo que hizo buenos y muchos aportes a la memoria colectiva, histórica y social. Un respetuoso homenaje a su memoria, que está en sus obras y en sus alumn@s.

martes, 30 de agosto de 2011

Vuelve Cumbia Nena... Sábado 3/9/11


La movida Cumbia Nena... de la buena, que en 2010 se hizo oir en el Mercado del Norte y también en la Vieja Terminal, vuelve por sus fueros este sábado 3 de setiembre con un nuevo revoltijo de poesía, murga, danza, performance y otras artes. Otra vez este proyecto de integración socio-cultural, como se autoproclama en palabras de sus gestores, sentará sus cumbieros reales justo antes del mediodía, en el sonoro abrazo de La Banda del Rio Salí, la murga Pechando el Camión, los versos declamados a voz en cuello y las deliciosas turritas de danza contemporánea. La cita es a las 11 en el salón central del entrañable (por las entrañas, ya se sabe) Mercado del Norte, que sigue alimentando gentes y crónicas de un Tucumán casi vencido, pero nunca rancio.Enlace

martes, 2 de agosto de 2011

Sesgo explícito

La Hachada, escultura de Hugo Fernández
(muestra
Divino Verbo, Tucumán, 2005)

SESGO EXPLÍCITO (Daniel Aráoz Tapia, 2006)

La muchachita que escribe su diario

como quien muestra un non sancto sudario.

Las profesoras de literatura

que me erotizan diciendo cesura.

Los escritores que se sienten dioses

aun siendo eyaculadores precoces.

Los que derrochan las tardes de mayo

casi sin culpa y con muy poco ensayo.

Los que reniegan de todos los ismos

pero profesan la fe de ellos mismos.

Los que hoy por hoy ya no escriben: trafican.

Los que compilan y desclasifican.

Los que no pueden, no saben, no quieren.

Los que estas líneas acaso leyeren.


(reescrito en 2011, D. A. T.)

domingo, 24 de julio de 2011

Ciclo de Trova y Poesía, el 28 de julio


Este jueves 28 de julio estaremos en Patio Lorca, gracias a la invitación de mis amigas de Calíope (Canción de autora), en el Ciclo de Trova y Poesía que organiza A.P.I.E.

Allí los/las espero con los puños llenos de poemas (un par, bah, seremos unos cuantos diciendo y leyendo).

Para más datos del dúo que conforman Ana Jeger y Silvina de Faveri (y especialmente para escucharlas) vayan a su casita virtual:
http://www.wix.com/caliopetuc/caliopeEnlaceEnlace

martes, 19 de julio de 2011

Requeni: Piedra libre (Inventario, 1974)


PIEDRA LIBRE

El padre juega con sus criaturas.
La cara vuelta contra la pared
y el brazo levantado hasta los ojos,
está contando como si llorara.
Y mientras cuenta sus criaturas crecen,
van por el mundo, suben escaleras,
se enamoran o estudian geometría.
Cuando termina de contar, el padre
entra en los cuartos y revisa muebles.
Apenas ve. ¿Quién apagó las luces?
Su voz, que ha enronquecido, los invita
a dejar de una vez sus escondites.
Y los hijos regresan, jubilosos.
¡Cómo han crecido! Son casi tan altos
como los sueños que en su juventud
solían desvelarlo dulcemente.
¡A contar! ¡A contar! -exclama el padre.
(Los grandes siempre vuelven a ser niños).
Y los hijos se apoyan contra el muro,
hunden su frente entre los brazos. Cuentan.
Y mientras cuentan -once, doce, trece...
-
el padre se va haciendo pequeñito.
Cuando terminan de contar lo buscan.
Lo buscan pero el padre no aparece.
Se ha escondido debajo de la tierra.

ANTONIO REQUENI

Foto: Diario La Unión (de una entrevista en marzo de 2011)

lunes, 13 de junio de 2011

Rescate hemotivo

Lo mencioné en un poema: yo no escribo, sangro en verso. Y no ha faltado quien tome nota de mi buena coagulación. Pero no quisiera que me den puntos jamás, y no se lo deseo a nadie. Así voy por la vida, con sensación de irrompible, conciencia de sobreviviente y vocación de donante universal. Si tuviera alguna religión, sería el transfusionismo. Nunca el vampirismo, que es bello sólo en la literatura.

Daniel Aráoz Tapia, 13/06/2011

viernes, 10 de junio de 2011

Gaby está para el Desmayo ( o El debut de la piba)



Hablamos de su poesía, también. Hoy la "escritora inédita", como ella misma se presenta, compartirá en persona sus escritos con quienes asistan a Casa Dumit*. El ciclo Letras del Desmayo cumple un mes y hasta La Gaceta se enteró finalmente. Para buscar un querido intertexto teatral, yo iba a titular este post: "el debut de la piba". Pero la tentación pudo más.

* La cita lírica con Gabriela Quiroga Curia es hoy viernes 10 de junio, a las 22 en Italia 536. La entrada es libre y a la gorra, como siempre.

jueves, 26 de mayo de 2011

Microrrulito (serie Microrrelatos)

MICRORRULITO (por Monterroso de Venus)

Cuando Gulliver despertó, el vello púbico de la liliputiense seguía allí.

Daniel Aráoz Tapia ©

lunes, 23 de mayo de 2011

Dany Aráoz Tapia, actautor: sábado 28 en Letras del Desmayo, Casa Dumit


Tercer encuentro de lecturas de entrecasa, como las pinta Dumit (Pablo, el que escribe). Ya pasaron por el ciclo los poetas Alejandro Gil y Sebastián Nofal, y ahora tiro yo, porque me toca.
Avisales a los amigos y amigas, el 28 nos reunimos en la vieja casa donde tantas historias del arte tucumano supo escribir Dumit (Ernesto, el que pinta). Nos encontramos a las diez de la noche, alrededor de la poesía. Palabra de actautor.