Ana María Oddo: En la sagrada hoguera (Ediciones El Minuto, 2020)
Video~presentación julio 2020 en Youtube:
"... y mi vuelta a empezar, con llovizna y hoteles" ----> (Soneto reversible, D.A.T.) ----¬
Ana María Oddo: En la sagrada hoguera (Ediciones El Minuto, 2020)
Video~presentación julio 2020 en Youtube:
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| Momento del Campamento de Formación Política Berta Cáceres, El Manantial, Tucumán, Argentina (2017) |
Que corra el río, que corra.
Paula en su camino y Tomás en el torrente de sus aguas.
Que corra el río Gualcarque.
Tomás en su corriente y Paula en la alegría que nos baña.
Uno se pregunta
de dónde tanta fuerza.
De dónde Marcelina.
De dónde tantas Bertas.
Me contanron un secreto
son espíritus tan viejos,
son espírtiues ancestros
que les dan fuerza a los cuerpos.
Que corra el río, que corra.
Paula en su camino y Tomás en el torrente de sus aguas.
Que corra el río Gualcarque.
Tomás en su corriente y Paula en la alegría que nos baña.
Uno se pregunta
de dónde tanta fuerza.
De dónde Marcelina.
De dónde tantas Bertas.
Me contaron que en la arena,
en las venas de esta tierra,
son las niñas las que sueñan
y les dan fuerza a las lencas.
Karla Lara (Honduras)
Alfredo me traspasó su nombre, que va encaramado en el DNI detrás del Daniel con que se me conoce. Alfredo no se contentó con bautizar con este nombre a su primer hijo varón, de un matrimonio juvenil que terminó en derrumbe y huida (de Alfredo): también logró inscribirlo como segundo nombre de su último hijo, el que nació mucho después en otra familia que Alfredo formó, y que sin saber de sus hermanxs mayores creció como hijo único, y que vengo a ser yo.
Alfredo fue varias cosas, en cuanto a su ficha de empleo: administrativo de un ingenio, de una compañía de seguros, de un estudio contable, de una zapatería y finalmente, durante años, del Casino de Tucumán, donde se consolidó, progresó y se jubiló. Pero Alfredo fue muchas cosas más en cuanto a otras fichas muy personales: hijo culposo de madre soltera que no pudo o no quiso criarlo y que lo dejó al cuidado de algún tío; padre abandónico de su hija y su hijo del primer matrimonio; inquilino consuetudinario a partir de su separación; socio activo del Club Atlético Tucumán y partícipe entusiasta de la Liga Tucumana de Fútbol; tanguero apasionado con berretín de bailarín; coleccionista de libros que compraba más de lo que leía; incansable espectador de cine; "fana" -como se decía entonces- de Gene Kelly y Fred Astaire-; fumador empedernido de cigarrillos rubios; "picaflor" consentido y celebrado por mandato de época; admirador de José Ingenieros, de Héctor Mauré y de Atahualpa Yupanqui; enamorado a los cuarentaytantos de su también cuarentona novia, devenida esposa con papeleta de Uruguay y, al fin, padre amoroso aunque parco de su vástago de la madurez, que vengo a ser yo.
Alfredo nació hace exactamente un siglo, el 22 de junio de 1921 en Tucumán, donde vivió más de 81 años hasta enero de 2003, cuando se apagó en un hospital público con el cerebro tomado por un ACV. Alfredo me legó algunas obsesiones, algunas ansiedades y algún conservadurismo; también la piel blanca, el cabello enrulado, la calvicie temprana y la barba áspera. La herencia sin testamento incluyó además sus añejos libros*, una fascinación por el pensamiento filosófico, el gusto por ver fútbol bien jugado; la pasión visceral por el repertorio tanguero; un bombito legüero que me regaló de niño y me duró hasta casi los 30 años y una insobornable delgadez que me acompaña hasta hoy. Y unos pocos pesos que, sin embargo, fueron decisivos para comprar el departamento propio de su hijo menor (ya no único), nacido inquilino, y que vengo a ser yo.
Alfredo iba a ser nombre y asunto de una obra de teatro donde yo asumía el rol de mi padre, un proyecto que empecé a pergeñar hace unos años y que finalmente no se concretó. Hoy, que sería su cumple centenario, escribo estos apuntes biográficos no tanto como quien salda deudas (faltaría más, literalmente hablando) sino como un modo de seguir jugando a hacer arte en su nombre, con su nombre. Hablando de literalidad, la tentación de un titulo de Saura es tan fuerte como fuera de contexto, pero tiene para mí la sempiterna fascinación de la intertextualidad (de paso, tal vez, me asegura la atención de lectores del palo cinéfilo y de otros literópatas). Lo cierto es que un tal Alfredo José Aráoz, a quien muy pocos recordamos, hizo por estos lados cosas terribles y cosas maravillosas, entre otras muchas que desconozco por completo, a partir del 22 de junio de 1921. Y hoy, exactamente hoy, sigue haciendo cosas en mí, que ya puedo decir que soy el hijo de un siglo. ¡A nuestra salud, viejo!
Daniel Alfredo Aráoz Tapia, 22/06/2021
* Ver en este blog la entrada: Autobiograffiti, con el soneto homónimo.
Fotografía: Mar del Plata, circa 1990
un río claro y azul
surcado de blancas velas.
Para escribir, ¡ay! la tarde:
tan sosegada, tan ancha
como un regazo de madre.
ESCRIBIR, Baldomero Fernández Moreno
Escrito para Chubut (somos gotas de un mismo río)
Me volví de Pergamino,
ni una milonga escribí.
- - - - - (bis) - - - - - -
Ya es hora que mi alma diga
lo que tengo pa' decir.
- - - - - (bis) - - - - - -
Me encontré con tanta gente
que no se sabe rendir:
- - - - - (bis) - - - - - -
Mujeres que le hacen frente
al Agronegocio ahí.
- - - - - (bis) - - - - - -
Cuando voy por los caminos
y oigo a mi gente decir
que PAREN DE FUMIGAR,
también voy cantando así.
Cuando pienso en Pergamino,
yo ya me siento de ahí.
Milonga campera-youpunkiana sui generis, nunca transgénica, escrita a fines de enero de 2021.
Texto sujeto a modificaciones y ampliaciones hechas por amor o pura ocurrencia, en el correr de los días y los caminos.
Cuadros dentro de cuadros: detalle de la exposición de fotografía de APU Artistas Pergaminenses Unidas* en base a su artivismo del 25N del año pasado, realizada el 20 de febrero de 2021 en la Feria Colectiva Autogestiva EY, en la ciudad de Pergamino, municipio con cautelar vigente-gracias-a-su-gente contra las pulverizaciones de agrotóxicos.
FOTO: de mi compañera Patricia Morante, extraordinaria fotógrafa y maravillosa multiartista.
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* APU es una colectiva que nuclea a artistas mujeres y disidencias de la ciudad de Pergamino. Fue, es un gustazo conocerles, ya que no hay (por ahora) muchas grupas feministas y antipatriarcales que estén asumiendo la ecología y el ecofeminismo como horizonte de sus luchas. Mucho para aprender de elles. (¡Que el agronegocio y el patriarcado caigan juntos!) ¡Hasta la vuelta!
¿Nombrarán
a Chubut los escritores?
¿Hablará de
Chubut algún poeta?
¿Le
cantarán a Esquel nuestros cantores?
¿Habrá una
zamba para la meseta?
¿Tomarán
nota los historiadores?
¿Y los
comentaristas de la grieta
dejarán de
seguir a operadores
de las
mineras y de su cometa?
¿Pronunciarán
Chubut en la academia?
¿Cronicarán
Trelew los periodistas?
¿Cubrirán
Rawson los especialistas?
Opinadores
de la pospandemia:
¿tanta
pauta minera dará paso
a que al
fin hablen del #ChubutAGUAzo ?
(En Madryn,
Trevelín y Comodoro
dicen que
el agua vale más que el oro).
D.A.T. 4 de diciembre 2020
https://www.facebook.com/DosVecesVoces/posts/679062836092024
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| A Patricia, la Morante del jardín |
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| A Patricia, en consonancia con sus imágenes. |
balanceándose en la soga
o acurrucado a la orilla
de la cama en modo yoga.
Con su seducción sencilla,
con su vocación de toga
- que no es gato pero brilla
y en la penumbra interroga -,
con su aroma de vainilla,
su bermellón que prologa
cierta pálida canilla
jardinera y pedagoga.
Es la puerta y la mirilla
donde este voyeur dialoga
con la desnudez de hebilla
y la ansiedad que lo ahoga.
Tu pantalón, musa pilla,
es la foto que prorroga
mi placer y mi cosquilla
y es mi placebo y mi droga..
Un malvón en la buhardilla
de mi prosa demagoga.
La delicada vajilla
de ese cóctel Saratoga
que es el el mar de tus Antillas
donde este remero boga
descubriendo, milla a milla,
tu belleza que me azoga .
Daniel Aráoz Tapia
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| Aráoz Napia*, manteniendo la distancia |
¿Control social impuesto o consentido?
¿Normalidad de nueva esclavitud?
¿Resignación viral ante el rugido
de posverdad entre la multitud?
Devotos del barbijo y la burbuja
sobreactúan asepsia y pulcritud
y en su coto de caza siempre hay bruja
a quien culpar de asalto a la salud.
El cuidado se vuelve terrorismo.
El miedo es la pasión de la tribuna
que te incita a evitar el desahucio
zampándote en la cara un trapo sucio
y a Dios rogando y en Su nombre al mismo
que te vende la peste y la vacuna.
Daniel Aráoz Napia, octubre 2020
(Especial para Letras por el Buen Vivir)
* Foto gentileza Aráoz Napia / Remera: Asamblea Pachamama Uruguay
El nick Aráoz Napia aparece por cortesía de Paris A.Q.
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| Fotograma: Patricia Morante |
los incendiarios del bosque,
los taladores de la vida,
los sicarios del ecocidio.
Que se queden en casa
los usurpadores de la casa común,
los parricidas planetarios,
los asesinos seriales de la biodiversidad.
Que se queden en casa
los cazadores y los ejércitos invasores
y los generales y los gerentes generales
y los soldados que viven y mueren de obediencias.
Que se queden en casa
los enemigos naturales de la naturaleza,
los seres humanos que con naturalidad
dejan sin casa al resto de los seres.
Que se queden en casa
los fabricantes de cáncer
que sanitizan la piel de nuestros miedos
y fumigan pandemias sobre nuestras vidas.
Que se queden en casa
los vendedores de humo industrial
y sus pobres peones que agradecen
la apertura de nuevas fuentes de veneno.
Que se queden en casa
los hijos necios de la madre tierra,
los pastores del santo consumismo
con su mismo ecuménico fervor por el oro.
Que se queden en casa
los que te dicen que te quedes en casa
mientras esparcen virus de negocios
de pura cepa desalojadora.
Que se queden en casa todos ellos,
los terricidas, y que se cuiden mucho
de mi memoria y de mi libertad,
de mi carencia de todo, hasta de miedo.
Que se queden en casa, que no salgan,
porque a esta casa azul ya hay quien la cuide.
Daniel Aráoz Tapia, octubre 2020