martes, 24 de enero de 2012

viernes, 20 de enero de 2012

Gargajorismos - HOY: Amarreteando

Yo digo que ando echando
redes en el mar.
No faltará quien diga
con etimológica convicción
que ando amarreteando.

D.A.T.

domingo, 8 de enero de 2012

martes, 6 de diciembre de 2011

Melody fair, o mi primer clip



Con esta canción descubrí algunas cosas. Una de ellas fue que podía ponerle una letra propia, en español -el único idioma que conocía entonces-, a una melodía que encontrara por allí. Todavía la conservo by heart, con mucho cariño, y la canto de vez en cuando en mi personal e inédita versión. Y sin embargo sospecho que eso no fue lo más importante que Melody me dio.

Who is the girl with the crying face
looking at millions of signs?
She knows that life is a running race,
Her face shouldnt show any line.

Melody fair wont you comb your hair?
you can be beautiful too.
Melody fair , remember youre only a woman .
Melody fair, remember youre only a girl. ah...

Who is the girl at the window pane,
watching the rain falling down?
Melody, life isnt like the rain
its just like a merry go round.

Melody fair wont you comb your hair?
you can be beautiful too.
Melody fair, remember youre only a woman.
Melody fair, remember youre only a girl. ah...

Who is the girl with the crying face,
looking at millions of signs?
She knows that life is a running race.
Her face shouldnt show any lines.

Melody fair wont you comb your hair?
you can be beautiful too.
Melody fair , remember youre only a woman.
Melody fair, remember youre only a girl. ah ....
Gracias totales a Barry, Maurice y Robin Gibb. Y a un tal Alan Parker, quien si con esto me sentenció, años más tarde dejaría firme mi condena con The wall.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

A las 7 en el Café, o VOLVER A VIRLA

EnlaceEste sábado cerramos otro año del Café Literario coordinado por Julio Carabelli y Myriam Leal en el Virla, con amigos y amigas de las letras. Myriam (en la foto, sentada futboleramente) me hará un minirreportaje entre lectura y lectura.
Aquí va el aviso-recordatorio en el diario de hoy:
CENTRO CULTURAL VIRLA
25 de Mayo 265
VII Edición del Ciclo Café Literario. A las 19 Beby Araujo Ferro presenta su libro "Según pasan los años". Presentador: Carlos Civili. Leen: Víctor Hugo Fantacone y Ramiro Frías. Reportaje: Myriam Leal a Daniel Aráoz Tapia. Julio Carabelli: "El poema no debe ser..." Leen: Emilia Carmona y Jorge Farall. Entrada libre y gratuita. Se ruega puntualidad.

Para quien se haya quedado pensando en el título de este post, como yo, va este tangazo por Miguel Caló con Jorge Ortiz, bailado en el barrio norte de nuestro mundo:


martes, 22 de noviembre de 2011

Cecilia's poem (soneto prêt-à-porter)


Como un apóstrofe tejido a mano
sobre tu nombre que me ondula y trina.
Como quien sueña en un sueño liviano
con tu mejor receta de cocina.

Como la aurora en un planeta enano
con la presteza de una pegatina.
Como un mal plagio de un temón del Nano.
Como un rescate a un rapto de Sabina.

Como una ofrenda laboriosa y pura
en tu altar ¡oh Cecilia! del buen gusto.
Como un possessive case hecho ternura.
Como una antítesis de sayo y toga.
Ahí va el soneto que te calza justo
mientras yo estoy secándome en la soga.

Daniel Aráoz Tapia

sábado, 19 de noviembre de 2011

Inmortalidad - Humberto Constantini


Inmortalidad

Ocurre simplemente que me he vuelto inmortal.
Los colectivos me respetan,
se inclinan ante mí,
me lamen los zapatos como perros falderos.

Ocurre simplemente que no me muero más.
No hay angina que valga,
no hay tifus, ni cornisa, ni guerra, ni espingarda,
ni cáncer, ni cuchillo, ni diluvio,
ni fiebre de Junín, ni vigilantes.
Estoy del otro lado.
Simplemente, estoy del otro lado,
de este lado,
totalmente inmortal.

Ando entre olimpos, dioses, ambrosías,
me río, o estornudo, o digo un chiste
y el tiempo crece, crece como una espuma loca.

Qué bárbaro este asunto
de ser así, inmortal,
festejar nacimiento cada cinco minutos,
ser un millón de pájaros,
una atroz levadura.
Qué escándalo caramba
este enjambre de vida,
esta plaga llamada con mi nombre,
desmedida, creciente,
totalmente inmortal.

Yo tuve, es claro, gripes, miedos,
presupuestos,
jefes idiotas, pesadez de estómago,
nostalgias, soledades,
mala suerte…
Pero eso fue hace un siglo,
veinte siglos,
cuando yo era mortal.
Cuando era
tan mortal,
tan boludo y mortal,
que ni siquiera te quería,
date cuenta.

Humberto Constantini

domingo, 6 de noviembre de 2011

Relaciones casuales: como las "carnales", pero con onda


"No es nada serio, lo único serio entre nosotros es el capitalismo"... Me gusta esa franqueza de una estadista.
"Ahora somos países amigos, pero amigos con derecho".
Esta revista no será gran cosa, pero yo la compraría tan sólo para ganarme el meet & greet para el Criminal NATO Tour. ¿Vos no?

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sánchez no te Enganches: Fumaría



Fumaría, fumaría ya...
Fumaría, fumaría ya...
Fumaría, fumaría ya...
Fumaría, fumaría ya... ¡Sí!

Fuma, que fuma, cómo fuma Tucumán.
Fuman mis dos compadres y mi amigo Sebastián.
Muchos ojos rojitos por aquí por la ciudad.
Seguro que algo habrá...

Quema, a quemarropa la Policía Federal,
te la buscan, te la ponen cuando manda el General.
Se quedan con el vuelto, te piden más y más.
¡Pasaporte pa' Jamaica yo me voy de Tucumán!... ¡Sí!

Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... ¡Sí!

No me deja prenderla (siempre el General).
No me la deja probar (siempre el General).
El otro día lo encontré a papá
hurgueteando mis cajones con su papel pa'armar

Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
Fumaría, fumaría ya... ¡Sí!

Pero no me,
pero no me,
pero no me pidas
que no la encienda esta noche, primor
Pero no me,
pero no me,
pero no me pidas
que te convide un poquito, garrón.

Siempre en mi televisor aparece siempre un chico
que dice, repite,
nunca entiendo lo que dijo,
usa gorrita, parece un dibujito:
¡Me llamo Fleco dice el fucking adicto!

Fumaría, fumaría ya... (fumaria)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Siempre el General...
Sánchez no te enganches, no te quedes sin fumar...

Que fume que fume
(qué rico perfume)
Que fume que fume
Tucumán
(qué rico perfume)
No olvidarse de Panamá...
Nuestro brother de Bogotá.
No olvidarse de fa, de fa, de fa fa fa...
Que fume que fume
(qué rico perfume).
Que fume que fume
Tucumán...


Sánchez no te Enganches
Fumaría - Del album Prendan todo (2001)
http://www.youtube.com/watch?v=mqOOVdjt8FE

miércoles, 2 de noviembre de 2011

UNA PARTE ---> De la historia del punk rock y el hardcore en el Tucumán de los '90



UNA PARTE es un mega proto documental sobre la movida punk en Tucuman(Argentina) e incluye un capitulo sobre la escena hardrocker de 1980, dos capitulos sobre la movida hardcore y punk en 1990 y uno sobre la movida fanzinera.

martes, 25 de octubre de 2011

martes, 18 de octubre de 2011

¿Soria, qué Soria? Ah no sé, de Priebke yo no me Río, Negro


"Soriame, Mauri" es, según la tapa de El Grillo Promiscuo de hace un par de semanas, la sentida excusa del gobierno popular ante el líder del Pro, amigo del Fino Palacios e hijo del empresario pro-K Franco Macri. Lo cierto es que el cómodo triunfo electoral (53%) y el consiguiente ascenso del espía que investigó a Cristina y a Néstor en 2002 a la gobernación de Rio Negro (ahora con el apoyo y aval de su ex-investigada) es, cuanto menos, uno de los hechos políticos del año.
Al menos, Verbitsky dice un par de cosas sobre Carlos Soria, quien sonríe en la foto junto al nazi Erich Priebke. "El primer deber de un liderazgo político cuando hay elecciones es ganarlas, pero no a cualquier precio", lanzó el periodista de Página/12. ¿Habrá que creerle?
Yo, por las dudas, no me meto.

lunes, 17 de octubre de 2011

Cine Palestino: Los limoneros (Lemon tree)


Todos los martes en La San Juan: 1º Ciclo de Cine Palestino. Arranca el 18 de octubre con Lemon Tree (Los limoneros) de Eran Riklis*. Entrada libre y gratuita

Enlace
*Esta película ganó el Premio del Público en el Festival de Berlín 2008. Más info en:
http://www.filmaffinity.com/es/film751693.html
Enlace.

jueves, 13 de octubre de 2011

Desmemocracia

Arre!

Meten presión.
Si la presión no basta,
arremeten.
Si no basta,
meten represión.

Si decís basta y te metés,
es presión.
No expresión.

Pero no basta.
Si no te arrean,
meten presión.
Vasta presión.

Basta.

D.A.T. (Desmemocracia)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Feria de la Literatura Tucumana (2º Octubre Literario y Cultural)

ÚLTIMO MOMENTO: REPROGRAMACIÓN

Estimados colegas: la feria de la literatura tucumana organizada por la Facultad de Filosofía y Letras fue reprogramada para el 11 de noviembre. Las razones las explico en el blog del encuentro
www.octubreliterario.blogspot.com
Esperando sepan entender los motivos de la reprogramación e invitándolos una vez más a participar,los saludo afectuosamente.
Prof. Oscar Barrionuevo

Como hace casi un año, vuelve a la plaza San Martín el encuentro de libros y revistas a cielo abierto: este sábado 15 se realizará la segunda Feria de la Literatura Tucumana, en el marco del 2º Octubre Literario y Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Una excelente iniciativa que el año pasado marcó un notable precedente en la agenda primaveraniega de la cultura local. ¡Vamos que venimos!

EnlaceAunque la fecha de la foto diga otra cosa, la primera Feria tuvo lugar en plaza San Martín en noviembre de 2010, como cierre del Octubre Literario inaugural. ¡Aplausos para los organizadores!

martes, 11 de octubre de 2011

El proyecto Rosenzvaig: un paradigma (Alejandro Carrizo, desde Jujuy)


El proyecto Rosenzvaig: un paradigma

Casi todo se lo debo. Nos iniciamos juntos, en muchos aspectos: cuando recién empezábamos a garabatear papeles con intención de ser escritores. Él con sus notas periodísticas para “Aquí y Ahora” (tan singulares, por cierto) y yo con mis poemas. Por supuesto firmábamos con seudónimo –él se llamaba Eduardo Ron–; era la época de la clandestinidad. Nuestros hijos Gonzalo y Pablo nacieron el mismo año, y compartimos el entusiasmo de la canción de Viglietti: “Gurisito mío”. Por supuesto, juntos militamos en el área cultura de la Federación Juvenil Comunista (la Fede). Después vinieron las brigadas de café a Nicaragua; él fue, yo no, yo ya estaba enojado, me estaba yendo del partido. Él siguió, pero antes que el partido estaba su ética personal, y eso hizo que nunca nos separáramos. Y el arte, por supuesto, el arte como militancia. Creo que él confiaba más en mí que yo mismo. Me incitaba, me buscaba. Eduardo presentó todos mis libros (9 hasta ahora), pero nunca voy a olvidarme del primero, que no era un libro, era una cartilla fotocopiada. “Un poeta ha nacido en el norte…” dijo (aún sigo pensando que exageraba). Estaba más entusiasmado que yo, quizá porque él todavía no había publicado. Pero pronto llegó su turno. Me convocó, ya no a tomar un café (o mejor un té, como a él le gustaba), sino a una conversación de trabajo en el altillo de su casa, en su bohardilla. El asunto parecía serio. Y lo fue. Había que corregir y publicar “Historia social de Tucumán y del azúcar”.

Ahí conocí a “la máquina rosenzvaig”. Estuvimos más de un año juntos, casi 18 horas diarias, a veces incluidos los domingos. Yo no salía de la bohardilla corrigiendo el mamotreto (escribía igual que Marx, con un gran margen blanco a la izquierda para las anotaciones); él hacía varias cosas: un rato escribía, un rato leía, estudiaba, o preparaba las clases, y otro rato atendía la bicicletería (¡sí, vendía “tripillas”, cadenas, cuadros, rayos y hasta parchaba a veces!), pero debajo del mostrador de atención al público tenía un cuaderno, una lapicera, un libro de Foucault y el mate, por supuesto. Todo quedaba con los bordes engrasados, sobre todo porque no veía un carajo, tenía un problema en la córnea. De ahí en más la topadora rosenzvaig no paró más (¡publicó 40 libros!). Yo estaba alucinado porque nunca había conocido a alguien tan consecuente, tan noble, tan obsesivamente productivo, pero sobre todo tan simple, tan niño. Y, quizá lo más importante, tan desprendido, tan solidario. Yo no se lo podía decir, pero me preguntaba “¿cómo se hace para ser tan buena gente?, ¿cómo se hace para no tener malos pensamientos, para ver siempre el vaso medio lleno?, ¿cómo se hace para no cagarse de odio y no putear en Tucumán?”. Sí, lo tengo que decir, Eduardo era un “puro”, un “mahatma” (sí, no hagan esas caras, no hay otra forma de decirlo). No era ingenuo, ¡por favor!, era consecuente. Y contundente en la lucha sin denuedo contra el fascismo, con una de las mejores armas: la producción intelectual. Por ahí hay compañeros que dicen “era comunista”; perdón, con todo respeto, decir sólo eso es, al menos, un reduccionismo. Era un hombre de una ética impecable, ni bueno ni malo, justo. El “proyecto rosenzvaig” es un paradigma, sí. Y tenía, por supuesto, muchísimos admiradores (sus amigos, sus lectores, pero sobre todo los alumnos que llenaban el aula de su cátedra optativa de Historia del Arte) y también –como corresponde– algunos detractores, sobre todo por reflejo de clara impotencia.

Una sola vez me mintió, y mal. Yo había estado trabajando en el diario “La Gaceta”, con un sueldo más que interesante, por supuesto, ya hacía más de un año. Esa tarde yo caminaba por la calle Buenos Aires, destruido, hacia su casa. Me habían echado del diario (tuve la insolencia de participar en el sindicato) y encima me habían asaltado en mi casa, me habían robado hasta los calzoncillos. Eduardo me esperaba en la puerta de la bicicletería. Me dio un fuerte abrazo y me dijo: “Vení, tengo ahí una ropa que ya no uso… ¡Qué va a hacer!... Por lo del diario –me dio otro abrazo–, te felicito, es lo mejor que te pudo haber pasado…”. A los cinco días me llamó por teléfono:

–Necesito un favor tuyo urgente. No me podés decir que no.

–Sí, hermano, lo que quieras –le dije.

–Gané una beca, tengo que hacer un trabajo de investigación en el Archivo Histórico, pero no me dan los tiempos, si no me ayudás me van a joder…

–Contá conmigo, por supuesto –le dije.

–Pero vas a cobrar, mirá que es buena plata…

–Perfecto –le dije–, si no, no importa…

–¡No, tenés que cobrar, hacerme factura y un informe, si no, no me bajan la plata!…


Estuve trabajando casi un año en el Archivo, cumpliendo horario y haciéndole los informes, como a él le gustaba. El trabajo estaba bueno, pero yo decidí irme a vivir a Buenos Aires. Me dijo que no había problemas, que él lo terminaría porque ya estaba mejor con los tiempos, que me agradecía mucho y que nunca olvidaría el favor que le había hecho. Por supuesto, siempre volví a Tucumán, desde Buenos Aires o desde Jujuy, y siempre volvimos a encontrarnos, siempre estuvimos armando proyectos: de charlas, de presentaciones, de artículos, con la revista “El Duende”, con Apyme, con el Plan de Lectura, y últimamente con la gran ayuda que me dio para que la madre de mi hijo recuperase el trabajo que había perdido cuando la secuestraron en los ´70. Bueno, después de muchos años me enteré de que nunca había existido tal beca, ni que nadie había bajado fondos. Él me había estado pagando de su bolsillo, mintiéndome, y nunca me dijo nada. Ése era Eduardo.


Este año, la última vez que estuvimos juntos fue hace unos meses, en su bohardilla (¡con más de 15.000 libros!); me mostró la cicatriz de la operación y me contó todo rápidamente, para pasar a lo que realmente nos importaba: los proyectos. Justamente “Proyecto Minka” se llamará la revista (que aún no salió), y el Partido Solidario: “Dale –me dijo–, vos en Jujuy, yo en Tucumán; hay que hacerlo…”.


Puedo decir, sin temor a excesos, que Eduardo Rosenzvaig fue un medio, un significante protagónico en la lucha por la transformación de una sociedad, la tucumana, una especie de sobrehueso simbólico (con el prisma del arte en la mano, con la belleza) obturador de ese cuerpo social tan abstruso como fatuo. Imposible, ahora, ingresar en el conocimiento del fenómeno tucumano sin pasar por el filtro Rosenzvaig, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


Por mi parte, cuando mis hijos y mis nietos me pregunten por qué me falta un brazo, podré decirle que ese fue el precio de haber conocido a un hombre con mayúsculas, a un “gran-alma” llamado Eduardo Rosenzvaig. Si me pidiesen que lo pinte, haría una rayita simple, una sonrisa.


Alejandro Carrizo

Jujuy, octubre de 2011

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