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Eduardo González Lanuza (1900-1984) |
SONETO PIRIAPOLITANO
Pez de silencio y músicas toninas
y playas perezosas, cuya arena
-desparramado tiempo- es luz serena
frente a las limpias olas campesinas.
¡Cielos en flor, gloriosas golondrinas!
Sangriento roquedal, rubia sirena,
recio toro, ágil pino, fronda amena,
mar montañés y náuticas colinas.
Sueño estival con brevedad de siesta,
fragante soledad y nemorosa,
en claro valle o empinada cuesta.
Vaga por ti el recuerdo, en ti se pierde
-¡oh feliz perdición y deleitosa!-
de punta fría hasta la playa verde.
POEMA PARA SER GRABADO EN UN DISCO DE FONÓGRAFO
¿Sabes que acaso te está hablando un muerto? Eco callado soy que resucito Única voz que se atigró en cien soles No bronce o mármol, frágil cera aguarda esta inmortalidad que estás oyendo Voz que ya nadie dice Luz de un sol extinguido que aún galopa en el tiempo Bajo mis alas, trémulos, se acurrucan minutos de otros días Tu atención ya la he visto y he de verla abierta en otros Sois reflejos míos Yo soy la realidad Sombras vosotros Que con ser sólo un aire estremecido, yo he de vivir aún más que quien me dijo Soy el claro prodigio sin misterio Voz que se dice sola y para siempre En vano sobre mí pondrán los hombres leve silencio o densidad de olvido Vendrá una mano y volaré de nuevo Diré otra vez lo que te estoy diciendo.
Eduardo González Lanuza
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