¿Sabes que acaso te está hablando un muerto?
Eco callado soy que resucito
Única voz que se atigró en cien soles
No bronce o mármol, frágil cera aguarda
esta inmortalidad que estás oyendo
Voz que ya nadie dice
Luz de un sol extinguido que aún galopa en el tiempo
Bajo mis alas, trémulos,
se acurrucan minutos de otros días
Tu atención ya la he visto
y he de verla abierta en otros
Sois reflejos míos
Yo soy la realidad
Sombras vosotros
Que con ser sólo un aire estremecido,
yo he de vivir aún más que quien me dijo
Soy el claro prodigio sin misterio
Voz que se dice sola y para siempre
En vano sobre mí pondrán los hombres
leve silencio o densidad de olvido
Vendrá una mano y volaré de nuevo
Diré otra vez lo que te estoy diciendo.
Jorge de la Cruz Agüero nació el 3 de mayo de 1958 en San Miguel de Tucumán. Era estudiante secundario del Instituto Técnico de la Universidad Nacional de Tucumán y militaba en la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) junto a su compañera Silvia Sandoval, que estaba embarazada de tres meses al momento de su secuestro.
Jorge fue secuestrado en la madrugada del 13 de enero de 1976. Hombres fuertemente armados y vestidos de uniforme irrumpieron en su humilde casa, mientras él, sus padres y sus hermanos dormían. Tenía 17 años. Fue visto en la Jefatura de Policía de Tucumán, tristemente célebre por ser, junto a la “Escuelita de Famaillá”, los primeros centros clandestinos de detención del país.
Fue secuestrado dos meses antes del golpe de Estado, en el marco del Operativo Independencia, que en ese entonces era comandado por el genocida Antonio D. Bussi.
Ganó un concurso literario organizado por la UNT en 1975, con una poesía denominada “Garras” que lamentablemente está extraviada. Algunos de sus poemas (inéditos) fueron conservados por su compañera durante muchísimos años. Una parte de sus escritos lamentablemente está, también, desaparecida.
(Del libro PALABRA VIVA, Textos de escritoras y escritores desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado. Argentina 1974 / 1983)
Un perfil de su breve vida y su participación en el Universitario Rugby Club, junto al testimonio de su hija Natalia Aríñez: